Cecilia Correa

En Mariquita – Tolima la primera escuela de pintores en América.
Cecilia Correa Valdés
Directora ejecutiva Fundación Segunda Expedición Botánica

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José Celestino Bruno Mutis y Bosio , el “sabio Mutis”, nació el 6 de Abril de 1732 en Cádiz ( España ), llegó en octubre de 1760 al Nuevo Reino de Granada, acompañando al Virrey Pedro Messía de la Cerda , en calidad de su médico personal. Desde su llegada a estas tierras americanas, se dedicó a recolectar, describir y sistematizar las especies vegetales encontradas, sin preocuparse por el dibujo o la pintura de sus colecciones. Pasaron 22 años para que España lo autorizara oficialmente a iniciar la Expedición Botánica, ya para ese entonces se había hecho sacerdote y había decidido quedarse en América: Después de varios años de correspondencia con Linneo, surgió el interés por las ilustraciones científicas, pero no encontró la persona adecuada y traerlo de España le resultaba muy costoso. Por ello, Mutis acometió la tarea de formar a los pintores tanto en botánica como en estética, con su compañero permanente en esta tarea, el criollo nacido en Mompox, Salvador Rizo. Para ello, siguió las indicaciones de Linneo, en el sentido de representar la naturaleza en su tamaño y disposición natural. Es indudable que el interés fundamental de Mutis era la botánica; sin embargo su rigor científico, unido a su vasto conocimiento de arte, le permitieron formar una generación de artistas y científicos, mentes ilustradas, con una nueva mentalidad para entender la realidad.

cecilia pinturas02Con la Expedición Botánica, iniciada en Mariquita-Tolima, se fundó la primera Escuela de Arte, una verdadera Academia que trabajó acuarela, pintura al temple, dibujo a tinta y la miniatura con los detalles de la flora. Por primera vez se empezó a trabajar sistemáticamente en la representación objetiva de la naturaleza. Hasta ese momento, el arte en las colonias perseguía un fin muy específico, como era el de difundir la fe católica.

El primer pintor de la Expedición, desde antes de que se iniciara oficialmente, fue el bogotano Pablo Antonio García del Campo, excelente retratista y pintor religioso, que se desempeñaba como pintor del Virrey, y lo convertía en un experto en el manejo del óleo. Mutis le enseñó nuevas técnicas de ilustración y pintura que le eran útiles para las láminas de la Expedición. No se conoce con certeza el momento en que empezó a pintar para Mutis, pero estudiosos como Santiago Diaz-Piedrahita (2004) plantean que existe bastante seguridad para creer que los prime- ros diecinueve dibujos enviados a Linneo eran de su autoría, así como los siguientes trece. Estos dibujos eran monocromos, con trazos en tinta china y sombras a la aguada. Posteriormente, dejó su firma en más de cien láminas de la Expedición, casi todas a color. También orientó en sus primeros trabajos a Francisco Javier Matís (Guaduas 1774-Bogotá 1851) y a Salvador Rizo (Mompox 1762-Bogotá 1816).

La puesta en marcha de la Expedición al Nuevo Reino de Granada con una oficina de pintores anexa le imprimió al proyecto un sello muy especial. Constituían una especie de familia, botánicos, herbolarios y pintores que vivían juntos y compartían permanentemente reflexiones acerca del arte y la ciencia. En el año de 1787, se creó en Mariquita la Escuela de Pintores dirigida por Rizo, quién continuó con esta labor en Bogotá hasta 1812, año en que se retiró de la Expedición. Mutis murió en 1811, pero la Expedición continuó oficialmente hasta 1816).

De los pintores de la Expedición se destacó el guadeño Francisco Javier Matís, quien dejó 216 láminas firmadas, más de setenta dibujos para la flora neogranadina y otras láminas de pequeño formato no publicadas aún; además, fue el autor de las anatomías que se encuentran en muchas de las láminas, en su parte inferior. Matís se destacó por la precisión en el dibujo y el colorido de sus flores y demostró, con la exactitud de sus ilustraciones, sus amplios conocimientos de botánica.

Una semblanza de este pintor-botánico en sus últimos años se encuentra en el Papel Periódico Ilustrado No 87, de 1885: "El señor Matís era humilde y modesto como sabio; sencillo, franco y risueño como un niño. Su casa, situada cuadra y media arriba de Las Nieves, de pobre apariencia, era a la vez hogar de la familia, escuela de pintura y aula de botánica; enseñaba gratis a varios niños todo lo que él sabía. La sala de su herbario era al mismo tiempo sala de pintura y pieza de recibo de visitas". Él aprendió de Rizo, pero ya, en Guaduas, se le conocía como un buen dibujante.
La escuela de pintores de Mutis, en el amplio sentido de la palabra, fue un taller experimental en la utilización de productos locales para crear pigmentos y en la combinación de diferentes técnicas. Al respecto, González y Amaya (1996) expresan que los colores se obtuvieron de diversas especies vegetales, como los siguientes: los amarillos, del achiote, los tunos y las dalias; los verde la guaba.

Es necesario también, destacar a Salvador Rizo, como el amigo inseparable del Sabio, que lo acompañó hasta en el lecho de muerte, administró sus bienes y los de la Expedición. Muy conocido es el retrato que le hiciera a Mutis en forma de busto en un pedestal, rodeado de libros y naturaleza que se denomina Alegoría y que hoy se encuentra en el Museo Nacional en Bogotá.

A la muerte de Mutis, persiguieron incansablemente a Rizo para acusarlo del robo de los manuscritos de la flora neogranadina y de dinero de propiedad del Sabio. La persecución fue implacable hasta que este, en 1813, se enroló en las filas de Bolívar. En diciembre de 1814, Rizo entró a Santafé de Bogotá acompañando al Libertador; allí lo apresaron por orden de Morillo en mayo de 1816 y fue fusilado en octubre de ese mismo año.