"El perdón y la paz son una decisión”, Diana Uribe

DianauribeEn el marco del Encuentro Nacional de Responsables de Cultura, la  reconocida historiadora y filósofa colombiana, Diana Uribe, realizó una conferencia magistral en la que expone las condiciones necesarias para llegar a la paz en Colombia.

La historia del mundo, la idiosincrasia del colombiano, la educación, la mentalidad y los medios de comunicación, fueron algunos de los tópicos tratados durante su intervención:

Diana Uribe inicia remontándose a la historia de violencia de las Guerras Mundiales, casos de conflictos de más de 500 años en Europa o incluso la experiencia aterradora vivida en Ruanda, considerada un genocidio. 
 
“La idea de que nosotros sí no podemos perdonar, no estoy de acuerdo. Recordemos el caso de Ruanda en el África, que ellos lograron tener un proceso de perdón. ¿Por qué no podemos resolver los conflictos? ¿Por qué se dice que en Colombia no se puede? Uno de los problemas de la paz es no imaginarla. Si nunca la hemos vivido entonces nos la tenemos que inventar así nos cuesta imaginarla real en nuestro país".
 
Resalta la importancia de la historia para transformarla y valerse de la cultura para alcanzarlo. Esta es la que permite abrir espacios de expresión del pensamiento humano, independientemente de su contenido, por eso Diana Uribe da relevancia a la necesidad de contar con las artes para tener ese diálogo entre oposiciones y contrariedades. “La cultura es tan poderosa que el arte permite las contrariedades, las rupturas y oposiciones de los discursos”.
 
Para ello es necesario cambiar la mentalidad. La cuestión es cambiar la actitud hacia nuestra realidad y creer fielmente que es posible la paz. Existe una idiosincrasia y un modelo de educación que con los años ha enseñado a los colombianos a tener un sentido de frustración frente a lo que se quiere lograr. Hay un sentido de derrota que de manera colectiva se refuerza y el único camino es la paz:
 
“En nuestras manos está la historia. La responsabilidad que tenemos es enorme. Entonces, la cultura tiene la posibilidad de cambiarle el chip a las personas. Puede reprogramar a un pueblo. Puede cambiar las creencias. Con la cultura t​odos los pueblos pueden cambiar sus paradigmas. Pero tenemos un sentido de fatalidad colectiva. Nos programamos que no somos capaces de grandes logros a nivel colectivo. No podemos prepararnos para la frustración. Nuestra única opción es la paz. No podemos pensar colectivamente que no tenemos ninguna salida. Hay que hacer un proceso de redignificación del otro, es decir, sin catalogar los buenos y los malos porque de allí es que nace la experiencia humana de la paz, del cuidado de nuestra especie".
 
Por otro lado, la historiadora destaca el poder de los medios de comunicación para fortalecer los imaginarios sociales. Por eso la responsabilidad de este sector es tan importante para que la actitud de los colombianos pueda irse transformando en disposición para conocer nuestra historia de violencia, comprenderla, perdonar y entrar en la reconciliación. 
 
“Para perdonar tenemos que saber sobre qué se va a perdonar, y para ello necesitamos saber la verdad. A partir de esa verdad pensamos entonces en el tema de la reconciliación. Nos estamos autocondenando con la violentología y eso es lo que nos está estancando también. Creemos que, a través de la violencia, es la única manera de conocernos con el otro… Es cierto que la venganza está relacionada con el ejercicio del honor; incluso el vengador es el héroe en las películas, y esto genera una cadena de odio de generación en generación, y por eso se eternizan los conflictos. Además el cine y las telenovelas nos refuerzan un país lleno de arquetipos, prejuicios, estereotipos alrededor de la guerra. De nosotros depende cambiar ese pensamiento. La paz y la guerra son un invento. El perdón y la paz son una decisión”.
 
Tomado de Min. Cultura.